Por Darío Duarte

Después de dos grandes estrenos en la plataforma Hulu y Disney +, llega por fin a las salas de cine la nueva entrega llamada Predator: Badlands (Depredador: Tierras Salvajes), en donde conoceremos por primera vez a Yautja Prime, el planeta nativo de los depredadores, dejando de lado el antagonismo de estas criaturas en la franquicia con el protagonismo de Dek, un joven cazador novato quien busca la aprobación de su cruel padre quien lo considera débil para ser aceptado como miembro de su clan y como yautja, una especie que se define por su cultura de cacería, el cuál debe viajar a un mundo inhóspito para conseguir el trofeo de la criatura conocida más peligrosa, la cual incluso su mismo padre teme, y así poder vengar la muerte de su querido hermano.

Mientras Dek busca sobrevivir al hostil ecosistema del planeta se encuentra con Thia, una persona artificial o sintético de “La Compañía”, la mítica Corporación Weyland Yutani dentro de la franquicia de El octavo pasajero, quienes comunicándose en yautja se ayudarán mutuamente en su cacería y para que Thia recupere la mitad de su cuerpo, la cual es interpretada por Elle Fanning (El demonio neón, 2016), lo que suma a la cinta dentro de la tradición del “crossover” de Alien Vs. Depredador (AVP), el cuál tuvo sus inicios en los cómics de Dark Horse en 1989 y un pequeño guiño en Depredador 2 de 1990 junto con un videojuego homónimo de Beat’em Up hecho por Capcom para las arcades en 1994, para finalmente ver su encuentro con el Xenomorfo en la pantalla grande con AVP de 2004 y el sincretismo de ambas especies conocido como Predalien en AVP: Requiem de 2007, siendo junto con Godzilla Vs. Kong uno de los cruces más reconocidos dentro del cine comercial.

Elle interpreta a otro sintético dentro de la cinta llamado Tessa, siendo los dos organismos cibernéticos con sentimientos totalmente opuestos, resaltando ambos personajes en una época donde la inteligencia artificial está normalizada en el uso diario, sobre todo cuando se estrenó Alien en 1979, en donde tanto el personaje sintético de Ash como la computadora Madre plantearon cuestiones morales sobre la ética de las máquinas ante a los intereses de un megacorporativo contra la vida humana en el incidente de Nostromo, al igual que la supercomputadora HAL 9000 en 2001: Odisea en el espacio (1968) de Stanley Kubrick.

Esta última entrega es dirigida por Dan Trachtenberg (Avenida Cloverfield 10, 2016) quien ha liderado la franquicia desde la adquisición de la Century Fox por Disney, alejándose de la mala recepción que obtuvo El Depredador de 2018 con la primera entrega de esta etapa en Depredador: La presa (2022), una precuela ambientada en el Viejo Oeste desde la perspectiva de una joven guerrera comanche llamada Naru interpretada por Amber Midthunder, quien se identifica con las etnias Sioux y Assiniboine.

Previo al estreno de Tierras Salvajes, Trachtenberg trabajó en otra película de este universo llamada Depredador: cazador de asesinos, una antología animada al más puro estilo de The Animatrix (2003) que cuenta la historia de tres guerreros humanos en diferentes periodos de la historia y sus encuentros con los yautja, mostrando la evolución bélica de ambas especies y resaltando las peleas contra una tribu nórdica y el Japón feudal, lo cual conecta de que previo al enfrentamiento de la primera entrega de 1987 con Arnold Schwarzenegger (The Terminator, 1984) ya han habido múltiples encuentros como lo señala tanto Depredador 2 como Depredadores de 2010, en donde Danny Trejo interpreta a un sicario del Cártel de Los Zetas.

Este film es el primero en ser clasificado para mayores de 13 años, en donde la violencia gráfica y gore característico de la franquicia, con su baño de sangre en las dos primeras cintas, es matizada con una violencia fantástica dentro de un universo de ciencia ficción ausente de humanos y lleno de criaturas extraterrestres y organismos cibernéticos.

Hemos escuchado en la gran pantalla el uso de idiomas ficticios en diferentes obras de ciencia ficción y fantasía: desde el élfico utilizado en la saga de El señor de los anillos; el na’vi en la saga “Avatar” de James Cameron; el klingon del universo de Viaje a las estrellas; el dothraki de la serie Juego de Tronos; y los diferentes idiomas del universo de La guerra de las galaxias, siendo la mayoría creado con el apoyo de lingüistas y antropólogos.

En el cine mexicano destaca la cinta Sueño en otro idioma (2017) en donde se aborda la pérdida de las lenguas nativas con el idioma zikril, un idioma indígena inventado para la película; incluso en la película animada de 2025, Soy Frankelda, hacen uso del enkárik, otro idioma ficticio inspirado en la lengua náhuatl con elementos del sánscrito y el catalán.
