Por Darío Duarte

Diciembre de 2010; en vísperas de la Navidad y Año Nuevo llegaba a las salas de cine Tron: el legado, una propuesta audiovisual con lo último en tecnología 3D después de la transición digital que impuso Avatar de 2009 a los proyectores, contando con el plus de la música original del dúo electrónico Daft Punk para la cinta. La estética de la película y del video musical “Derezzed” de Daft Punk destacó tanto que incluso inspiró a la banda de cumbia argentina Nene Malo para su videoclip oficial de “Bailan Rochas y Chetas” que rondaba por las discotecas en la década de 2010.

Esta cinta era la secuela de Tron de 1982, una película de Walt Disney dirigida por Steven Lisberger pionera en utilizar secuencias enteras con gráficos generados por computadora (Computer Generated Imagery o CGI en inglés), la cual apuntaba a ser la novedad de ese año si no fuera por el estreno de E. T., el extraterrestre de Steven Spielberg, lo que mermó su éxito en taquilla pero volviéndose una obra de culto por los fanáticos de la ciencia ficción y los amantes de la informática, precediendo a grandes obras tanto dentro de la misma compañía como Toy Story de 1995, el primer largometraje enteramente realizado en CGI, así como otros exponentes sobre el mundo cibernético como Ghost in the Shell (1995) y The Matrix (1999) .

El universo de Tron está inspirado en la influencia que tuvo el videojuego Pong de 1972 en Steven durante su juventud en las recreativas o “maquinitas” como lo conocemos en México, lo que los llevó a crear un estudio de animación realizando comerciales con una estética neon para un personaje que los motivaría a hacer el largometraje.
La historia principal trata de un prodigioso programador de software llamado Kevin Flynn interpretado por Jeff Bridges (El gran Lebowski, 1998), quien dirige un salón de arcade e intenta hackear la base de datos de su antiguo trabajo ENCOM, una compañía tecnológica dirigida por Ed Dillinger en donde Flynn es transportado a la Red (o The Grid en inglés), un ciberespacio donde los programas de computación sufren la tiranía del Programa de Control Maestro luchando a muerte en “juegos” de batallas de discos y carreras en moto, siendo su única salvación Tron, un programa que lucha por los usuarios en una premisa idéntica a “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll.

Después de 42 años de la primera película y 15 años de su secuela por fin llegó este 9 de octubre la siguiente entrega cinematográfica de la franquicia, Tron: Ares, protagonizada por Jared Leto, ganador al Oscar a Mejor Actor de Reparto en Dallas Buyers Club de 2013 y vocalista de la banda 30 Seconds to Mars, aunque en siguientes actuaciones como el Guasón en Suicide Squad de 2016 y Morbius de 2022, ambas inspiradas en cómics, ha quedado a deber al público y a la taquilla.
A diferencia de las primeras entregas, Tron: Ares trae la Red al mundo real en una época donde la inteligencia artificial y las impresiones 3D se vuelven más cotidianas para todos. Esta cinta apela a la nostalgia, principalmente de la cinta original con la estética de los años 80, y aunque canónicamente continúa después de El legado rescatando el slogan de “Flynn Lives”, (la cual habían promocionado en el cortometraje The Next Day con la salida del Blu-ray de Legacy) no se percibe la mística mesiánica que nos entregó la primera secuela, dejando muy de lado a los previos protagonistas como Sam Flynn (Garret Hedlund) y Quorra (Olivia Wilde) salvo por un pequeño guiño al final de la cinta. se nos introducen las nuevas directoras de ENCOM, las cuales no terminan de conectar con el espectador a diferencia de la dinastía Flynn, y la película promete una continuación en una escena postcréditos al estilo del Universo Cinematográfico de Marvel, otra propiedad de Disney, las cuales en algunas ocasiones no han logrado concretarse.

Lo más destacado de la cinta es la banda sonora original realizada por Nine Inch Nails (NIN), con 24 temas que puedes escuchar en las diferentes plataformas digitales de música. Otro apartado interesante son los antagonistas herederos de la empresa Dillinger con Evan Peters (Dahmer, 2022) como CEO y creador del programa Ares; y Gillian Anderson (X-Files) como su madre y la reaparición de Jeff Bridges dentro de la Red.

La primera vez que vemos a Ares en el mundo real durante la presentación del armamento de Dillinger este personaje empieza a escanear a todos los presentes, lo que me hizo recordar la visión del pistolero autómata interpretado por Yul Brynner (Los diez mandamientos, 1953) en Westworld de 1973 en donde se usó por primera vez gráficos por computadora. Hay varios guiños a la saga, incluyendo la aparición del nombre Mœbius en un autobús, siendo el alias de Jean Giraud, un ilustrador francés que diseñó la estética del universo de Tron y quien además trabajó con Alejandro Jodorowsky (Santa sangre, 1989) diseñando sus ilustraciones en películas como El topo de 1970.
La franquicia inspiró una montaña rusa llamada Tron Lightcycle/Run en Shanghai Disneyland y Magic Kingdom de Walt Disney World con la estética principal de Legacy, la cual tiene actualmente la iluminación roja en conmemoración del estreno de “Ares”. Puedes disfrutar de este universo cinematográfico en la plataforma Disney +, en donde además encontrarás la serie animada Uprising (2012) que rescata el mito del personaje de Tron durante el régimen de Clu, el antagonista de la segunda película.

